sábado, 24 de diciembre de 2016

Noches de balcón

Le parece sencillo pensar en la sensación de que el mundo se acaba, pero hasta pensar aquello le es complicado.
Está nerviosa. No para de tocarse el labio, con las uñas, de un lado a otro. Hasta que se ha hecho sangre.
Hoy todo le sabe a nada. Hasta la sangre le parece agua.
Cierra los ojos y se chupa el labio, una bebida masoca para gente loca.
Un cosquilleo se le resbala entre los dedos, terminando en un escalofrío que le llega hasta los huesos.
Le gusta ver como el fuego consume las cosas. Así cree que no es la única que se consume aunque no sea cierto.
Nadie se consume como ella, nadie puede hacerlo, nadie sabe lo que realmente sabe saber.



domingo, 4 de diciembre de 2016

Tan viva como muerta

Allí estaba ella, como rutina de día, continuidad incansable. Parecía más viva que muerta. Apoyando la cabeza en el cristal de la ventana del tren sin temor a que de un momento a otro se rompiese y pudiera salir volando. Abrigada hasta los huesos como si el frío traspasara paredes, aguantaba entre sus manos un chocolate caliente mientras la música le ayudaba a sentir esa parte de vida que sorbía con cada pequeño trago. Se relajaba con el traqueteo de ese pequeño meneo de cuna.
A él le gustaba sentarse cerca suya. Ver en sus ojos el brillo que a él la mayoría de los días le faltaba. Oler su aroma a chocolate mezclado con su perfume. Sentir sin tocar. Sentir sin besar. Soñar sin dormir. Eso es lo que hacia ella cuando miraba por la ventana, soñar sin dormir. Dependiendo, quizás, de la felicidad de alguien. Por eso a veces parecía tan viva como como otros días podía parecer tan muerta. Siendo uno de los motivos de su muerte y culpable de un asesinato por atracción involuntaria. 


domingo, 20 de noviembre de 2016

¿Tienes fuego?

Quiero que me fumes, por favor. Necesito que lo hagas, volverme tu adicción diaria. Necesito que con cada calada absorbas esa parte de mi que me espanta. Que al soltarlo se esfume con cada huracán sin dejar cicatrices. Como un niño que pierde un globo y luego, solo durante segundos, se pregunta donde andará perdido.
En realidad, quiero ser culpable de muerte por sobredosis de inhalación de humo. Necesito que caigas a mi lado muerto de risa. Como si un unicornio pasara por tu lado para hacerte cosquillas.
Y entonces, allí tumbado, me busques entre la ceniza de cada calada de fuego. Como una llama que nunca se apaga pero que se consume.
Queriendo ser la droga de tu alcoholismo como las eternas caricias que recorren mi espalda mientras los labios se unen siendo mordidos. Clave de la adicción a lo destructible.


domingo, 13 de noviembre de 2016

Tiempo entre estaciones

Aquella noche de luna llena la luna estaba al lado de un lunar.
Aquel lunar era el que lo hacia todo tan peculiar.
Era un viernes con complejo de lunes.
Un segundo intenso mientras lo mirabas te hacia recordar el brillo de una estrella, como un punto rojo apagado que se enciende con cada calada.
Ese lunar era la prueba del cambio de estaciones, ese momento en el que las tristezas deciden disfrazarse de sonrisas para tener sensaciones extrañas al límite del fuego pero que al final acaban incendiando un bosque indefenso, sin remedio.
Aquello noche, la luna estaba al lado de un lunar y eso, en tiempo de estaciones, no podía traer nada bueno.
Bosques en llamas como la punta de un gran cigarro que no se apaga. Muestra de un crimen involuntario, del rebote de sentimientos extraños.
Aquella noche, ese lunar que se había pintado la luna, te hacia entender que solo se pintaba para que nadie viese ese miedo en su cara.
Aquella noche, en definitiva, no podía traer nada bueno.

lunes, 31 de octubre de 2016

Mi deseo es un vicio del que no salgo



No se que me pasa, mi deseo es incontrolable. Te deseo tanto que dudo del deseo y eso me preocupa porque dudo de todo.
A menudo se resbala por mi cuerpo y lucho desesperada por cogerlo al vuelo, pero se aleja decidido.
Vuela lejos, hasta mantenerse en un lugar al que no llego.
Mi deseo, mi deseo es un vicio del que no salgo, un vicio diario, una rutina desesperante y agotadora, a veces entristecida.
"¿Qué deseas?" me pregunta tras llamar a mi puerta.
Yo le miro incrédula, ¿qué se ha creído este engreído deseo que no para de ofrecerme cosas que no tengo?
Le cierro la puerta en su propia sonrisa pero, mientras intento engullir sus palabras, su humo se cuela bajo la puerta. Lo respiro de manera inconsciente, sin poder resistirlo, sin poder evitarlo.
Y entonces te pienso, como respuesta a su indeseada pregunta que viene pronunciada como un delito.

domingo, 16 de octubre de 2016

Piano de cola



Imagina.
Imagínate a ti. Descalza. De pie. En medio de una calle. Como punto de diferencia entre un bullicio.
Imagínate con los ojos cerrados. Espectadora del sonido de un piano en media calle.
Imagina un mundo silenciado en el que solo se escuchen los dedos sobre el teclado. No dejes de sentirlo. Evapórate cuando su sonido atraviese tu piel y te robe el alma sin necesidad de que la vida lo haga en un suspiro.
Pero luego abre los ojos como toda imaginación que se acaba, que se esfuma pro segundos para luego volver, y lo verás, la realidad: palomas volando hasta un techo azul transparente, niños corriendo, niños llorando, gente murmurando, riendo, chillando, pero aún así, allí, en medio de aquel bullicio, seguirá estando ese alma que se pierde en cada suspiro.

jueves, 6 de octubre de 2016

Letras con apellido de bala


martes, 23 de agosto de 2016

Cosas que me asustan



"Me asusta
encontrarte sin buscarte,
y después querer
llamarlo casualidad.
Me asusta
entendernos sin decir nada,
y que el silencio
sea otra forma
de mirar.
Me asusta
que cada vez que te ríes
me dé cuenta
de que nada
me asusta en realidad."

Ane Santiago

lunes, 15 de agosto de 2016

Nunca es tarde

Me he dado cuenta de que he perdido el arte de lo más valioso. El arte de escribir sobre mi, si es que alguna vez lo he hecho.
El arte de escribir para mi, solo para mi, en secreto, con sigilo.
El arte de quererme como nunca nadie logrará hacerlo.
El arte de vivir como quiero, donde quiero, cuando quiero y con quien quiero, sin importar nada. Solo importando yo.
El arte de echarme de menos los días en los que en mi mente todo se derrumba.
Todo ese arte, es el arte de mi vida, mi arte. Mi obra maestra. Mi trofeo. Mi diamante. Mi cielo. Mis estrellas. Mi mundo. Mi mar. Mi todo. Mi arte solo soy yo.

lunes, 27 de junio de 2016

El aire de los sueños

Hoy, después de mucho tiempo, tu recuerdo a vuelto a mi cabeza como melancolía de aquel que se creía olvidado en el infierno. Se trataba de un infierno que cerraba sus puertas a los mortales, a aquellos que querían conocerlo pero no lo deseaban. Acurrucado en la esquina más escondida de mi cerebro, laberinto de tantas emociones.
Pero tu recuerdo no duele, no produce punzadas ni heridas, sino melancolía al saber que estas allí, tan cerca y yo aquí, tan lejos. Cuando se que en un estúpido abrazo lo único que nos separa es el aire de los sueños.

miércoles, 22 de junio de 2016



¿Quién eres?- me preguntó como quien me puede preguntar cualquier cosa.
Le miré, con una mirada dura. Seria. ¿Cómo se atrevía? A preguntarme la única cosa que no sabía.
- Martina- dije. Él se dio por satisfecho.

sábado, 18 de junio de 2016

Sin cuerdos



"Qué pasaría si todo fuese del revés. Si en vez de andar hacia adelante, fuésemos hacia atrás, si las palabras se dijesen al revés y los actos se hicieran antes de pensar. Sería un mundo sin cuerdos, quizás no muy distinto al actual."

domingo, 12 de junio de 2016

Bea

Una vez me encontré una piedra diferente a las demás, era bonita y difícil de rayar, era fuerte porque por más que jugaba con ella, su aspecto seguía igual. Me acompañaba a todos lados y yo la lucía como tesoro de una pequeña conquista, pero un tiempo en el que la tristeza parecía apoderarse de mis días, la piedra se rompió, sola, sin golpe alguno que lo propiciara, era preciosa, brillante y suave, era algo jamás visto, capaz de hacerme sonreír con sus bromas aunque a la vez parecía estar llorando conmigo.

domingo, 29 de mayo de 2016

Tenía miedos


Tenía miedo de querer. Ese era su problema.
Tenía miedo de que la quisieran.
De cometer errores.
De hacer daño. Uno detrás de otro.
De sufrir. Sin tener sentido, quizás.
De enamorarse de lo equivocado.
De no volver hacia atrás.
De no saber olvidar.
De solo recordar.
Tenía miedo de no hacer nada.
No lo hizo.
No hizo nada.
Realizó el miedo más insignificante, sin darse cuenta de que con suerte, el otro podía haberse vuelto un bonito sueño.

sábado, 21 de mayo de 2016

De entre mis cosas favoritas

Y de entre mis cosas favoritas, una de ella es ir a "La clandestina" una pequeña cafetería con librería. Allí he descubierto el que creo, por ahora, uno de mis libros favoritos: "Cuentos detrás de la puerta" de Begoña Abad. Cada relato me sorprende y algunos me hacen hasta llorar:

Guerra
Esta triste otra vez, como cuando murió Duda, pero peor, porque Duda ya estaba muy enferma después de tener los cachorros y madre me explicó que era mejor que se muriera para no sufrir. Yo al principio no entendía lo que era sufrir y miraba a los perrillos mamando y acurrucados debajo de su tripa. Pensé que mi madre se había vuelto loca, o que era tan mala como la gente que mata, pero luego, cuando me acarició después de decirme eso, la vi que lloraba y me creí lo que decía porque sabía mucho y nunca me haría daño.
Madre es muy rara, no se parece a las otras madres, me habla mucho de cosas que a veces no entiendo muy bien hasta que pasa el tiempo y las pienso por la noche, cuando me acuesto. Es que algunas noches no puedo dormir porque escucho los disparos y las bombas que, aunque ella me dice que están lejos, a mí me parece que van a llegar cuando cierre los ojos. Si se oyen mucho, mama viene sin que yo la llame (yo no la llamo para que vea que no tengo miedo, antes sí tenía, ahora sólo me quedo despierto). Cuando viene a mi cama me peina el pelo y con los dedos, me dibuja en la espalda, o me escribe despacio y yo tengo que adivinar el dibujo o la palabra y ella se ríe un poco y los dos estamos juntos y acompañados. Madre tiene las manos duras cuando amasa el pan o remueve los leños del fuego, pero a mi me parecen muy suaves cuando me acaricia.
Esas cosas que me cuenta de sus abuelos y su pueblo cuando era pequeña, me gustan. Dice que olía a campo y celebraban fiestas y se reunían los vecinos a bailar y cantar. Así conoció a padre y nací yo. No había guerra. Ya no le pregunto qué es la guerra porque nunca lo entiendo y tampoco sé como es vivir sin guerra pero debe ser bonito. Una vez hicimos una fiesta cuando cumplí tres años y vinieron amigos y mi primo y madre hizo dulces. Ahora no podemos, no hay dinero y además mi primo está en el hospital. Le explotó una mina y le han cortado los pies, pero madre dice que cuando le pongan unos artificiales igual viene. Yo no puedo ir a verle por las minas, madre no me deja y yo le hago caso porque me lo dice muy seria pero sin enfadarse y además yo no quiero tener pies artificiales. También entonces ella estuvo triste, pero ahora no sé por qué es. A veces no se levanta de la cama porque dice que tiene frío pero cuando la toco a mí me parece que tiene mucho calor. Esos días no come y duerme mucho. Le doy agua cuando abre los ojos y para que no tenga miedo, le dibujo con el dedo, como ella me hace a mí. Siempre le dibujo flores y pájaros y le escribo mi nombre como me ha enseñado y la palabra madre que también me sé. Lo adivina enseguida pero se ríe poco y se le caen las lágrimas y aunque dice que es de tanto como me quiere, yo sé que está triste, porque yo también la quiero pero no lloro por eso.
He pensado que puede ser porque no tiene dinero y se me ocurre que los gobernantes hicieran billetes y los dejaran caer desde los aviones para quien lo necesite; también se me ocurre que podríamos marcharnos al pueblo donde nací y hacernos una casa a la orilla del río y volver a encontrar a los vecinos y hacer fiestas y olvidarnos de este olor a pólvora y humo.
Cuando le digo estas cosas, me dice que cuando sea mayor lo haremos. pero a mí me parece que ya soy mayor, que aunque no entiendo qué es la guerra sé que no me gusta y que si esperamos mucho más, madre ya no podrá dejar de estar triste y no volveremos a dibujarnos en la espalda y a lo mejor tampoco estamos juntos y acompañados.

lunes, 25 de abril de 2016

Habitación Rosa


Y allí siempre me ocurría lo mismo,
 mi corazón se marchitaba sin darme tiempo a pensar en nada más que en su dolor. 
Desde fuera la habitación rosa permitía el fuerte color rojo del corazón,
 latiendo al ritmo de la vida,
 pero era solo tocar con los dedos aquella línea que separaba a la habitación del exterior y mi cuerpo se paralizaba,
mi corazón empezaba  asentir punzadas de dolor y todo comenzaba a verse en blanco y negro.

miércoles, 13 de abril de 2016

Un día me perdí

Un día me perdí, como puede pasarle a cualquiera.
Un día me perdí y pensé que era culpa de los demás.
Un día me perdí y claro está que no sabia como volver hacia atrás.
Un día me perdí y empezó a llorar, caían lágrimas del cielo sin cesar.
Un día me perdí en busca de la felicidad.
Un día me perdí y estuve a punto de dejar de andar.
Un día me perdí y me di cuenta que me debía encontrar, solo a mí, porque era mi culpa y no la de nadie más.
Un dí me perdí con la ilusión de encontrar el camino marcha atrás pero entonces a lo lejos, como si nada, os vi pasar.
Un día me perdí y corrí a saludar, por fin me había vuelto a encontrar.
Un día me encontré y ya no quise perderme jamás.

jueves, 7 de abril de 2016

Difuntos latidos

Mares sin agua se revuelven como aquellas personas sin vida en la orilla de un desierto sin arena.
Siendo cielos sin estrellas, de un azul sin sol que provocan la muerte del mundo con un desagradable hedor que parece viajar por los recovecos de un ridículo cerebro como exquisito plato de un vencedor.





sábado, 26 de marzo de 2016

Sintonía



Cerré los ojos y la sinfonía de un pájaro llenó mi vacío. Sus notas rellenaron el pentagrama de mi 
cuerpo.
La brisa corría entre mi pelo con miedo a perderse y llevaba en su recuerdo el aliento de un bosque.
Yo, ahora, en medio de la nada me encontraba, tan así que un paso hacia adelante me consumiría.
Abrí los ojos y sentí que mi mente quería volar, perseguir a aquella difusa niebla que se encontraba entre montañas, como rellenando sus huecos y queriendo quitarle importancia. Yo la vencería, no dejaría ni un rastro de niebla entre sus huecos para que su vista, para que su verde, se viera desde cualquier lugar sin necesidad de volar.

Lana




Y lloro solo con la idea de saber que algún día me dejaras antes que yo. De saber que ni tus lloriqueos mañaneros en mi puerta deseando encontrarse conmigo ni tus miradas adorables pidiéndome caricias, serán infinitas.
Y solo pienso que ese sentimiento tan vacío que dejaras durante un tiempo nunca se cerrara del todo, que te recordaré para siempre, hasta el día en el que me deje yo a mi misma, hasta el día que haya llegado el punto final de mi vida.
Pero ahora solo quiero pensar en todo lo bueno que me das: en tu preciosa compañía, en tu seguridad, en tu amor por mis pequeñas cosas, cosas que quizás ni yo se apreciar tan bien como tu lo haces, en tu capacidad por animarme los días tristes de mi vida y de darlo todo sin pretender nunca recibir nada a cambio. Y gracias a ti me doy cuenta de pequeñas preciosidades de la vida, gracias a ti he aprendido el significado de un amor completo y gracias a ti puedo decir que he tenido una verdadera amiga porque incluso tu, mi pequeña perrita, eres mucho mejor que muchas personas que forman este pequeño mundo. A pesar de todo, a ell@s a veces se las considera personas que actúan como animales, pero debo decir que no, que se equivocan, porque incluso los animales son mejores que ell@s.

domingo, 21 de febrero de 2016

Alicia


sábado, 20 de febrero de 2016

Tu tarta

Pensarás que tu tarta estará hecha de harina, de huevo, incluso de chocolate. Pero entonces, la partirás y te habrás dado cuenta de que no es así, que aquella tarta tiene mas de 18 capas.
Cerrarás los ojos aún emocionada y suspirarás, cogerás para tus pulmones aquel aire de amor que se palpita en el ambiente y entonces te llegará al corazón y puede que en apenas segundos todo aquello que vale la pena recordar vuelva a tu mente desesperadamente para verte sonreír una vez más. Una de las mil veces que lo harás durante toda la noche.
Y este recuerdo quedará junto a los otros, para siempre, como un recuerdo memorable y emotivo de tu vida.
Nos mirarás a cada uno de nosotros y serás capaz de ver el amor que desprenden nuestros ojos, pensarás en persona que no han venido y sabrás que aún así ellos te miran con ese mismo amor desde lejos. Sabrás que eres importante. Nosotros ya lo sabemos. Y queremos que cuando le pegues un mordisco a tu trozo de tarta seas capaz de integrar en ti tu verdadera importancia, tu grandeza y sobre todo nuestros rostro grabado a fuego tu tinta sobre tu corazón para que así nunca nadie sea capaz de borrar a aquellas personas que te lo han dado, te dan y te lo darán todo.

sábado, 6 de febrero de 2016

Partículas


domingo, 24 de enero de 2016

Portugal


Andaba sobre un bordillo de un país diferente. Lo era, si, pero a mi me parecia un bordillo de mi propio país. Mis pies se movían en fila, uno delante de otro, como si se tratase de un gato sobre una fina cuerda. Me arriesgaba a caer del bordillo o a sentir la tierra blandita bajo la suela de mi zapato. Llovía, mas bien chispeaba, pero aun asi se trataba de lluvia, pequeñas gotas de agua que se quedaban marcadas en mi ropa. Seguí con mi trabajo en el bordillo y quizás me puse melancólica. Las bonitas hojas marrones habían dejado su marca seca y perfecta  sobre él cuando todo a su alrededor estaba salpicado por aquellas odiosas gotas diminutas que me estaban mojando. Su forma era realmente  perfecta y bonita, puede que esa belleza ya forme parte de su perfeccion pero aun así es bonito destacarlo. Aunque luego su perfeccion quedaria enterrada y olvidada por aquellos que lo vieron y que a la vuelta ya no recordaban nada.

jueves, 7 de enero de 2016

Nada es mas bonito que lo real

Los vestidos se movían delicadamente al compás de una dulce música y el silencio que inundaba la sala parecía mágico. Tantas personas en un lugar y solo se oían las respiraciones, los movimientos y la dulce melodía.
Todo, en realidad, parecía mágico. Aquellos vestidos deslumbraban con aquellos colores y formas.
Me encanta esa sensación.
Me erizan la piel aquellos atrevidos aplausos que son capaces de romper el silencio y me hacen cerciorarme de que no hay cristal que me separe de aquellos bailarines.
Nada es más bonito que lo real.