viernes, 9 de agosto de 2013

Gracias por todo

Tenía miedo de que esto pasara, después del instituto nuestras vidas se separan como cuando enciendes un cigarrillo y poco a poco se va reduciendo y pasa a no ser nada, pues eso pasa con los amigos, cuando se separan, cuando cada uno toma rutas diferentes. Hay excepciones, claro, hay amigos inseparables para toda la vida, pero este no es mi caso, mi vida no es tan perfecta como todos creen, todos son secretos en mi vida y ahora no soporto la idea de tener que formar otra. Soy una chica rara aunque nadie se da cuenta, he vivido muchas vidas y renacido de nuevo en cuerpos diferentes, nadie me explico nada de lo que sucedía exactamente, hasta que te encontré a ti que parecías mas perdido que yo en aquel camino y sin embargo te sabias el camino de memoria. No soporto la idea de volver a perderte de nuevo y no poder encontrarte. Gracias por todo Erik.

La puerta

Cruce una puerta, era bonita, una puerta de madera con un pomo de oro y con ramas que salían de ella. Al verla tan bonita pensé que quizás al otro lado habría un campo en el que poder correr y donde poder desfrutar, donde alguien me estaría esperando, pero cuando la abrí me di cuenta de que estaba totalmente equivocada, al otro lado de la puerta no había absolutamente nada ni nadie, era una habitación blanca, sin ningún mueble, sin ninguna distracción, estaba completamente sola, quería volver, abrir la puerta de nuevo y desear no haber entrado pero la puerta no se abría, no había vuelta atrás. Estuve una semana en aquel lugar cuando poco su poco su color blanco fue convirtiéndose en el verde de mi habitación, todos los muebles aparecieron como si no hubiera ocurrido nada. Quería pensar que todo había sido un sueño, pero cuando desperté llevaba esa ropa, la misma ropa que en aquella habitación solitaria, y por mucho que me pellizcaba ese truco no me servía.