lunes, 25 de abril de 2016

Habitación Rosa


Y allí siempre me ocurría lo mismo,
 mi corazón se marchitaba sin darme tiempo a pensar en nada más que en su dolor. 
Desde fuera la habitación rosa permitía el fuerte color rojo del corazón,
 latiendo al ritmo de la vida,
 pero era solo tocar con los dedos aquella línea que separaba a la habitación del exterior y mi cuerpo se paralizaba,
mi corazón empezaba  asentir punzadas de dolor y todo comenzaba a verse en blanco y negro.

miércoles, 13 de abril de 2016

Un día me perdí

Un día me perdí, como puede pasarle a cualquiera.
Un día me perdí y pensé que era culpa de los demás.
Un día me perdí y claro está que no sabia como volver hacia atrás.
Un día me perdí y empezó a llorar, caían lágrimas del cielo sin cesar.
Un día me perdí en busca de la felicidad.
Un día me perdí y estuve a punto de dejar de andar.
Un día me perdí y me di cuenta que me debía encontrar, solo a mí, porque era mi culpa y no la de nadie más.
Un dí me perdí con la ilusión de encontrar el camino marcha atrás pero entonces a lo lejos, como si nada, os vi pasar.
Un día me perdí y corrí a saludar, por fin me había vuelto a encontrar.
Un día me encontré y ya no quise perderme jamás.

jueves, 7 de abril de 2016

Difuntos latidos

Mares sin agua se revuelven como aquellas personas sin vida en la orilla de un desierto sin arena.
Siendo cielos sin estrellas, de un azul sin sol que provocan la muerte del mundo con un desagradable hedor que parece viajar por los recovecos de un ridículo cerebro como exquisito plato de un vencedor.