Hoy, después de mucho tiempo, tu recuerdo a vuelto a mi cabeza como melancolía de aquel que se creía olvidado en el infierno. Se trataba de un infierno que cerraba sus puertas a los mortales, a aquellos que querían conocerlo pero no lo deseaban. Acurrucado en la esquina más escondida de mi cerebro, laberinto de tantas emociones.
Pero tu recuerdo no duele, no produce punzadas ni heridas, sino melancolía al saber que estas allí, tan cerca y yo aquí, tan lejos. Cuando se que en un estúpido abrazo lo único que nos separa es el aire de los sueños.

