Imagina.
Imagínate a ti. Descalza. De pie. En medio de una calle. Como punto de diferencia entre un bullicio.
Imagínate con los ojos cerrados. Espectadora del sonido de un piano en media calle.
Imagina un mundo silenciado en el que solo se escuchen los dedos sobre el teclado. No dejes de sentirlo. Evapórate cuando su sonido atraviese tu piel y te robe el alma sin necesidad de que la vida lo haga en un suspiro.
Pero luego abre los ojos como toda imaginación que se acaba, que se esfuma pro segundos para luego volver, y lo verás, la realidad: palomas volando hasta un techo azul transparente, niños corriendo, niños llorando, gente murmurando, riendo, chillando, pero aún así, allí, en medio de aquel bullicio, seguirá estando ese alma que se pierde en cada suspiro.
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