lunes, 31 de octubre de 2016

Mi deseo es un vicio del que no salgo



No se que me pasa, mi deseo es incontrolable. Te deseo tanto que dudo del deseo y eso me preocupa porque dudo de todo.
A menudo se resbala por mi cuerpo y lucho desesperada por cogerlo al vuelo, pero se aleja decidido.
Vuela lejos, hasta mantenerse en un lugar al que no llego.
Mi deseo, mi deseo es un vicio del que no salgo, un vicio diario, una rutina desesperante y agotadora, a veces entristecida.
"¿Qué deseas?" me pregunta tras llamar a mi puerta.
Yo le miro incrédula, ¿qué se ha creído este engreído deseo que no para de ofrecerme cosas que no tengo?
Le cierro la puerta en su propia sonrisa pero, mientras intento engullir sus palabras, su humo se cuela bajo la puerta. Lo respiro de manera inconsciente, sin poder resistirlo, sin poder evitarlo.
Y entonces te pienso, como respuesta a su indeseada pregunta que viene pronunciada como un delito.

domingo, 16 de octubre de 2016

Piano de cola



Imagina.
Imagínate a ti. Descalza. De pie. En medio de una calle. Como punto de diferencia entre un bullicio.
Imagínate con los ojos cerrados. Espectadora del sonido de un piano en media calle.
Imagina un mundo silenciado en el que solo se escuchen los dedos sobre el teclado. No dejes de sentirlo. Evapórate cuando su sonido atraviese tu piel y te robe el alma sin necesidad de que la vida lo haga en un suspiro.
Pero luego abre los ojos como toda imaginación que se acaba, que se esfuma pro segundos para luego volver, y lo verás, la realidad: palomas volando hasta un techo azul transparente, niños corriendo, niños llorando, gente murmurando, riendo, chillando, pero aún así, allí, en medio de aquel bullicio, seguirá estando ese alma que se pierde en cada suspiro.

jueves, 6 de octubre de 2016

Letras con apellido de bala