Somos lo que no queremos, aquello que se esconde bajo lo
que no queremos enseñar, como un corazón enjaulado que quiere rugir pero no
sabe. No sabe arañar la jaula y hacer chirriar los ojos de la gente.
Pocos son los valientes que lo hacen. Aquellos que remueven
la mierda de su caos con un orgullo maligno pero indefenso. Quizás tienen miedo
de verse guapos y que el mundo lo sepa.
De verse felices y que alguien lo destruya.
Miedo, siempre hay miedo entre los deseos, entre las
valentías y las cosas que queremos pero no hacemos.
Miedo, un sentimiento extraño que provoca inseguridades y
no dejan que nos veamos bonitos.
Y debo confesar que yo un día conocí a la persona más
bonita del mundo y era guapa porque se sentía guapa. Y tenía miedos pero sabía
aprovecharse de ellos.