miércoles, 13 de septiembre de 2017

La piel a pedazos

Sentada a la mesa,
con los pies colgando
y actitud solemne,
ya no tiene miedos,
se los ha comido.

Tenedor y cuchillo poseen sus manos,
la cuchara se ha retirado.
No quería formar parte
de aquel caos que adornaba la mesa.
Como si fuese bonito
ver escurrirse la sangre
por los lados,
hasta el suelo,
mojando los pies con goterones
que se secan al instante.

Ella,
corta y descuartiza
la piel a pedazos.
Para que los miedo
no se atraganten al ser tragados,
para que la sangre
deje su jugo
y le sirva
como un pintalabios
de esos que ya no se ven.

Cogió la servilleta
que adornaba sus piernas,
intentando evitar
que su precioso vestido nuevo
se manchase.

Con suavidad, se limpio la boca.
Mientras el rojo vivo
chillaba
hasta más no poder.