domingo, 24 de enero de 2016

Portugal


Andaba sobre un bordillo de un país diferente. Lo era, si, pero a mi me parecia un bordillo de mi propio país. Mis pies se movían en fila, uno delante de otro, como si se tratase de un gato sobre una fina cuerda. Me arriesgaba a caer del bordillo o a sentir la tierra blandita bajo la suela de mi zapato. Llovía, mas bien chispeaba, pero aun asi se trataba de lluvia, pequeñas gotas de agua que se quedaban marcadas en mi ropa. Seguí con mi trabajo en el bordillo y quizás me puse melancólica. Las bonitas hojas marrones habían dejado su marca seca y perfecta  sobre él cuando todo a su alrededor estaba salpicado por aquellas odiosas gotas diminutas que me estaban mojando. Su forma era realmente  perfecta y bonita, puede que esa belleza ya forme parte de su perfeccion pero aun así es bonito destacarlo. Aunque luego su perfeccion quedaria enterrada y olvidada por aquellos que lo vieron y que a la vuelta ya no recordaban nada.

jueves, 7 de enero de 2016

Nada es mas bonito que lo real

Los vestidos se movían delicadamente al compás de una dulce música y el silencio que inundaba la sala parecía mágico. Tantas personas en un lugar y solo se oían las respiraciones, los movimientos y la dulce melodía.
Todo, en realidad, parecía mágico. Aquellos vestidos deslumbraban con aquellos colores y formas.
Me encanta esa sensación.
Me erizan la piel aquellos atrevidos aplausos que son capaces de romper el silencio y me hacen cerciorarme de que no hay cristal que me separe de aquellos bailarines.
Nada es más bonito que lo real.