jueves, 7 de enero de 2016

Nada es mas bonito que lo real

Los vestidos se movían delicadamente al compás de una dulce música y el silencio que inundaba la sala parecía mágico. Tantas personas en un lugar y solo se oían las respiraciones, los movimientos y la dulce melodía.
Todo, en realidad, parecía mágico. Aquellos vestidos deslumbraban con aquellos colores y formas.
Me encanta esa sensación.
Me erizan la piel aquellos atrevidos aplausos que son capaces de romper el silencio y me hacen cerciorarme de que no hay cristal que me separe de aquellos bailarines.
Nada es más bonito que lo real.

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