miércoles, 13 de septiembre de 2017

La piel a pedazos

Sentada a la mesa,
con los pies colgando
y actitud solemne,
ya no tiene miedos,
se los ha comido.

Tenedor y cuchillo poseen sus manos,
la cuchara se ha retirado.
No quería formar parte
de aquel caos que adornaba la mesa.
Como si fuese bonito
ver escurrirse la sangre
por los lados,
hasta el suelo,
mojando los pies con goterones
que se secan al instante.

Ella,
corta y descuartiza
la piel a pedazos.
Para que los miedo
no se atraganten al ser tragados,
para que la sangre
deje su jugo
y le sirva
como un pintalabios
de esos que ya no se ven.

Cogió la servilleta
que adornaba sus piernas,
intentando evitar
que su precioso vestido nuevo
se manchase.

Con suavidad, se limpio la boca.
Mientras el rojo vivo
chillaba
hasta más no poder.

viernes, 25 de agosto de 2017

Placeres fugaces


miércoles, 17 de mayo de 2017

Costillas


martes, 25 de abril de 2017

Sin querer o queriéndose

Una caja mal cerrada, como yo.
Un dolor insufrible que quiere llorar pero no llora.
Como una caja mal cerrada, que quiere protegerse de lo exterior a ella pero no sabe,
o no puede luchar por lo que lleva dentro.

Y la miro desde abajo.
Veo como aquella esquina no termina de encajar.
Y aunque quiero,
no quiero cerrarla.
Como una masoquista que se mira en el espejo cuando llora.
Como si la de enfrente fuese otra a la que hay que consolar.

Pero aunque miraras en cada esquina de mi habitación,
no la encontrarías, aquella esquina desencajada de su lugar.
Quizás porque yo la cerraría para que no lo vieras.
O quizás porque aquella esquina, en realidad, no estaría abierta para cualquier corazón.

Aunque la que tiene miedo puede que sea yo,
como una caja mal cerrada por equivocación.
Que a veces quiere llorar pero no llora.
Quizás porque no sabe,
o no puede luchar por lo que lleva dentro.
Como una masoquista que se mira al espejo cuando se echa de menos.
Como si la de enfrente fuese otra a la que hay que consolar.
Sin querer
o queriéndose más.

jueves, 23 de marzo de 2017

Sin billete de vuelta




Recorrer tu cintura con mi dedo y tus dedos con mi lengua. Buscar besos caóticos que no terminan de ser besos y mucho menos de procedencia caótica.
Lamer tu cuerpo de vida. Donde tus lunares anidan en un descampado que tiende a fugaz.
Estación fantasma. Para cualquier viajero con destino a tierra sin billete de vuelta.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Corazones enjaulados



Somos lo que no queremos, aquello que se esconde bajo lo que no queremos enseñar, como un corazón enjaulado que quiere rugir pero no sabe. No sabe arañar la jaula y hacer chirriar los ojos de la gente.
Pocos son los valientes que lo hacen. Aquellos que remueven la mierda de su caos con un orgullo maligno pero indefenso. Quizás tienen miedo de verse guapos y que el mundo lo sepa.  De verse felices y que alguien lo destruya.
Miedo, siempre hay miedo entre los deseos, entre las valentías y las cosas que queremos pero no hacemos.
Miedo, un sentimiento extraño que provoca inseguridades y no dejan que nos veamos bonitos.
Y debo confesar que yo un día conocí a la persona más bonita del mundo y era guapa porque se sentía guapa. Y tenía miedos pero sabía aprovecharse de ellos.

jueves, 2 de febrero de 2017

Corazones petalosos


miércoles, 4 de enero de 2017

Estrellas Desesperadas

Andaba desesperada mirando el cielo, en busca de una de aquellas estrellas fugaces que se pierden. Una estrella sin dueño de deseo, perdida en un naufragio que se hunde entre las sonrisas de sus velas.
El silencio de la noche me adormecía con aquel balanceo continuo de siluetas sin figura que susurran melodias.
La brecha del cielo cada vez se hacía más profunda con cada melodía susurrada, con cada suspiro iniciado, con cada deseo desesperado y mi espíritu se deshacía al ir perdiendo la esperanza de salvar un naufragio de estrellas, aquellas que se hunden entre las sonrisas de sus velas.