De repente una rosa cayó de la nada a mis pies, me quedé extrañada, estaba encogida con la espalda apoyada en una columna, llorando por él, me había hecho mucho daño, como si con un martillo hubiera dado un leve golpe en mi frágil corazón. No sabía como había acabado aquella preciosa rosa allí, tan cerca de mí, a mi alrededor no había árboles, ni plantas, ni personas, estaba sola. ¿Quien la había traído?
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