Ella le miraba, él la miraba, ambos sonreían. Se hablaban para cosas simples pero cada vez que sentían la voz del otro las mariposas recorrían sus estómagos. Los dos querían rozarse, besarse... pero ninguno tenía el valor de dar el primer paso. Eran la pareja perfecta, echos el uno para el otro, pero se querían en secreto, nunca dijeron nada y se perdieron para siempre.
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