No se lo que piensas exactamente de mi, quizás pensaras que soy una piedra, que no tengo sentimientos, que nada me duele, pero que yo sepa las piedras no lloran, y seguramente me dirás que a ti te duele que a veces me marche pero ¿por casualidad no te has parado a pensar que me marcho cuando no estoy agusto? Si un sitio no me gusta cojo la puerta y me voy, prefiero estar sola. Si te duele que me marche, búscame, así de simple, porque de brazos cruzados no consigues nada cariño y tratándome así aún menos, espero que lo entiendas. Y se que a partir de ahora no dejaré que nada de esto me afecte, no volveré a derramar una lágrima por esto, por el daño que me habéis hecho. Os he dado muchas oportunidades pero no han servido para nada.
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