Le odio, son las únicas palabras que me vienen a la cabeza cuando pienso en él, le odio por no quererme, por no abrazarme, por no besarme...
Le odio porque nos pasamos todo el día discutiendo por tonterías, porque se que él no me quiere, que no haría nada por mi, que no le importo en absoluto, no soy su tipo de chica. Llevo callada mucho tiempo sin decir lo que siento realmente porque se que puedo perder las pequeñas peleas que al fin y al cabo me hacen feliz cada día.
Estaba tan sumida en mis pensamientos que me choqué con Anastasia la tía más repelente del instituto, todas sus cosas estaban esparcidas pro el suelo y su móvil había salido volando con la mala suerte de chocar contra una columna y caer destrozado al suelo. Mientras yo recogía tranquilamente las cosas de Anastasia y las metía en el bolso ella me chillaba como una energúmena:
- ¡Mira por donde andas imbécil!¡Mi móvil lo era todo!¡Y tu lo has destrozado!¡Pero antes te vas enterar... así la próxima vez tendrás más cuidado...!
Y con cara de loca Anastasia se abalanzó sobre mí y empezó a tirarme del pelo... yo me resistía, a si que, me volví y le mordí en la mano, ella chilló de dolor, yo aproveché el momento y me levanté rápidamente y me puse a unos cuantos metros de ella justo en el momento en el que ella se acercaba a mí, pero alguien se interpuso entre nosotras, un chico guapo, moreno, con ojos verdes, el chico al que tanto odio.
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