"Sus palabras resonaban en mi cabeza como el eco entre montañas. Dispuestas a vencer, a hacerme tomar la decisión equivocada o aquella que creía equivocada.
Su voz dulce y delicada hacían confundirme y no ver con claridad la respuesta acertada.
Y luché, luché por apagar su voz pero mi lucha no sirvió de nada, las palabras no paraban de sonar como cuando suena mi canción favorita.
Provocándome un pitido en los oídos que no me permitía escuchar la voz de otros, dejándome encerrada en mi propio laberinto"
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