UNA HISTORIA DE AMOR VERDADERO
Todo
empezó en 1952 con una historia que muchos no quieren creer pero yo aseguro que
es cien por cien verdadera. Esta es una historia en la que los protagonistas
son un príncipe y una princesa sin ropa cara ni corona:
Una
guapa modista andaba tranquilamente hacia su casa en el mismo momento en el que
un joven a apuesto muchacho paseaba por la calle, él sintió lo que nadie se
atreve a creer, el llamado “amor a primera vista”. No lo dudó un segundo y fue
corriendo hacia ella, no quería perderse quizás la única oportunidad que tenía
de conocer a esa linda muchacha. Se gustaban y durante días estuvieron
saliendo, pasó el tiempo y ella empezó a ir como modista a su casa. Pasados
seis años decidieron casarse, unirse aún más de lo que estaban, unir sus manos
para trazar una vida y un camino juntos. Tuvieron dos hermosas y cariñosas
hijas que llegado su momento tuvieron la suerte de conocer a su verdadero amor
y tener una de ellas una hija y otra un hijo y una hija.
Si
esta historia no fuera verdadera, si este amor no fuera cierto, yo no estaría
escribiendo esta carta, no estaría aquí sentada rodeada de la familia
celebrando sus bodas de oro.
Muchos
no paran de decir que el amor verdadero no existe pero yo puedo decir que
mienten, porque he tenido la suerte de verlo con mis propios ojos, he visto
como mis abuelos se miran entre ellos, como se cuidan, como se sonríen… Y
realmente yo cuando crezca quiero ser como ellos, quiero ser cariñosa como la
abuela y alegre como el abuelo, quiero que algún día yo también pueda sentir el
amor que sienten entre ellos y quiero tener una nieta que me quiera tanto como
yo les quiero a ellos.
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