domingo, 8 de junio de 2014

El demonio

El frío de aquella habitación me calaba los huesos, me parecía extraño que en aquel día de verano tan caluroso tuviera tanto frío. Abrí los ojos y encontré al demonio sentado enfrente de mi escritorio.
Él no es como os imagináis, es atractivo e incluso parece una persona normal, salvo por su ropa oscura y la intensidad de sus palabras.
Sentía su mirada clavada en mi, quise hacerme la dormida, tenía miedo, pero eso no sirvió de nada, ya me había visto.
Empezó a hablarme en un idioma que nunca había escuchado antes pero que extrañamente entendí. Pintaba mi mundo de rosa y me ofrecía todo lo que deseara, sólo tenía que decir sí o no. Pero yo ya no estaba dentro de mi cuerpo, era como si su voz entrara en ti para dejarte vacía, sin conocimiento.
Mi boca quería decir no, quería obedecer a mi mente, pero la fuerza de mi cuerpo era mayor y mis labios se movieron solos pronunciando la palabra que nunca en la vida querría haber pronunciado, si.

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