Estaba demasiado cansada para seguir manteniendo mis ojos abiertos, poco a poco se fueron cerrando hasta sumergirme en un profundo sueño.
Estaba en un largo pasillo lleno de vivos colores y dibujos difíciles de explicar, al final de él se podían ver los rayos del sol y a medida que me acercaba, el agua se escuchaba caer más y más fuerte, pero ¡aquel pasillo era interminable!
Cuando daba el último paso que me permitía salir al paraíso y ver el agua cristalina, los tropicales pájaros, el cielo azul, los llamativos colores de las flores y el verde más bonito de las plantas que yo podía imaginar, la imagen se nublaba ante mis ojos y aquel maravilloso paraíso se alejaba de mi y el deseo de verlo con mis propios ojos me hacía cruzarlo otra vez.
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