domingo, 16 de diciembre de 2012

Más allá del amor

Conde Niño, por amores,
es niño y pasó la mas;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe, 
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar,
caminante que camina 
olvida su caminar,
navegante que navega 
la nave vuelve hacia allá.
La reina esta labrando,
la hija durmiendo está:
-Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar, (descanso, ocio)
sentiréis cantar hermoso 
la sirenita del mar.
-No es la sirenita, madre, 
la de tan bello cantar, 
sino es el Conde Niño
que por mí quiere finar. (morir)
¡Quién le pudiese valer (proteger)
en su tan triste penar!
-Si por tus amores pena,
¡oh, mal haya su cantar!
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
-Si le manda matar madre,
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la medianoche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes 
la entierran en el altar;
a él, como hijo de code
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació su espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar, 
las ramitas que se alcanzan 
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban 
no dejaban de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba 
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.

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